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In conversation with Jessika Fragoso

INTERVIEWS & INDUSTRY

¿Cómo comenzó su camino en la industria de los eventos y cuál fue su formación o experiencia previa antes de fundar su estudio?

Mi formación en diseño de modas me llevó a dar mis primeros pasos profesionales en una marca de vestidos de novia y prendas especiales llamada Tul Fashion Canvas. En ese momento, la empresa contaba también con una línea de eventos, un espacio que despertó mi curiosidad y en el que comencé a involucrarme de manera proactiva. Inicialmente apoyé en distintas tareas operativas, lo que me permitió comprender el funcionamiento integral de los eventos. Con el tiempo, pasé al mundo de la producción, donde consolidé las bases que más adelante definirían mi camino como wedding planner.

 

“Emprender siempre ha sido parte de mí; crear y dar vida a nuevos proyectos es un rasgo natural de mi personalidad. Flora nació de manera orgánica y fluida, como una extensión natural de ese impulso creativo”.

En sus inicios, ¿qué barreras o desafíos enfrentaron y cómo lograron superarlos?

Emprender siempre ha sido parte de mí; crear y dar vida a nuevos proyectos es un rasgo natural de mi personalidad. Flora nació de manera orgánica y fluida, como una extensión natural de ese impulso creativo. El mayor reto llegó con la pandemia, cuando la cancelación total de nuestros eventos nos llevó a un proceso profundo de reinvención. Fue en ese contexto que surgió The Flower Girl: un proyecto que comenzó como una floristería y que, después de seis años de vida, evolucionó hasta convertirse en mi proyecto artístico, una de mis grandes pasiones y un portal que abrió la oportunidad de crear instalaciones botánicas para múltiples marcas y artistas de la industria musical. Hoy en día, este reto se convirtió en otra empresa y en otra expresión artística que nace de un lugar muy auténtico de mí.

 

A lo largo de su recorrido, ¿cómo fueron construyendo una marca auténtica con la que hoy se identifican sus clientes?

Nunca pensé la creación de una marca desde la diferenciación, sino desde la necesidad de expresar realmente quién soy y aquello que me mueve. El lenguaje de los matrimonios puede volverse monótono, y siempre me pregunté cómo me gustaría que me hablaran si yo fuera la novia.

Ese estilo botánico, ligeramente ecléctico y con toques femeninos hace parte de mí: de la forma en que habito mis espacios y vivo mi vida en distintos aspectos. Desde esa misma mirada, encontrar la verdadera alma de una pareja es esencial; comprender su esencia, su sensibilidad y su historia. Este proceso también me permitió reencontrarme con mis propios colores, con aquello que da forma a mi universo creativo y que hoy se refleja en cada proyecto. Finalmente, me llevó a valorar profundamente los vínculos relacionales con mis clientes como puentes para crear experiencias tangibles a partir de conceptos profundos y humanos.

 

La industria de los eventos y el diseño floral evoluciona constantemente, y cada vez más mujeres se lanzan a emprender. Desde su experiencia, ¿qué consejos les darían a quienes están comenzando hoy? 

Aprender desde las bases es fundamental. El wedding planning, el diseño de eventos y el diseño floral a gran escala son oficios que requieren esfuerzo constante y una combinación de conocimientos diversos. Aprender de todo, todo el tiempo, hace parte del camino.

Valorar a las personas que trabajan contigo y liderar desde el corazón, con una visión humana y sustentable hacia el otro, implica reconocer y admirar profundamente lo que cada integrante del equipo tiene para enseñar. Despertar cada día sabiendo que, aunque sabemos, nunca lo sabemos todo.

Mi equipo es el regalo más grande que me ha dado este camino de emprender: han sido mis grandes maestros, compañeros, amigos y, con el tiempo, familia.

 

¿Podrían contarnos más sobre su proceso creativo y de dónde surge la inspiración para cada proyecto?

El motor principal de cada proyecto es la construcción y creación de aquello que aún no existe, y verlo materializarse en una realidad tangible. Como artista, ese concepto es esencial y profundamente emocionante. Como buena ascendente en Escorpio, la profundidad y la soledad se convierten en caminos de escucha: espacios necesarios para percibir los universos que buscan ser expresados, ya sean botánicos o inorgánicos. Desde allí, el proyecto comienza a alquimizarse, conmigo como canal y con el artista o la pareja, con el escenario, con los universos imaginarios y con las realidades intrínsecas del montaje.

 

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“La vida nos enseña, una y otra vez, que el único camino posible es experimentarla viviéndola, confiando en que todo, aunque a veces sea difícil de creer siempre termina saliendo bien”. 

Cuando eran niñas, ¿con qué profesión soñaban? Y si hoy decidieran reinventarse, ¿qué camino elegirían?

Cuando era niña soñaba con ser muchas cosas. Pasé por la etapa de querer ser veterinaria, médica, diseñadora, escritora… y, aunque en ese momento no lo entendía, hoy sé que esas ganas de hacer de todo un poco son parte esencial de mi personalidad.

Hago cosas muy distintas entre sí y, aunque durante muchos años combatí el deseo de abarcar múltiples disciplinas, hoy reconozco que es algo que me define, me hace especial y me encanta. Diseño eventos, ropa, espacios y objetos; disfruto pintar, trabajar la cerámica, hacer formatos de Excel, editar videos, hacer música, la jardinería, escribir y explorar diversas disciplinas que me han permitido reencontrarme y nombrarme desde mi esencia: una artista que disfruta crear.

También convive en mí un lado profundamente curioso y casi científico. Amo las matemáticas y me fascina leer sobre física, ciencia y biología, incluso en campos donde no tengo ningún tipo de expertise. Esa curiosidad constante alimenta mi proceso creativo y mantiene viva mi forma de mirar el mundo, que al final es la misma forma en la que el universo me ve a mí.

 

¿Hay alguna frase, creencia o consejo que las haya acompañado a lo largo de su carrera?

La vida nos enseña, una y otra vez, que el único camino posible es experimentarla viviéndola, confiando en que todo, aunque a veces sea difícil de creer siempre termina saliendo bien. 

¿Hubo un proyecto o momento clave que marcó un antes y un después en su trayectoria profesional?

En 2023 diseñé el set de Drag Race México y Brasil, un proyecto que marcó un punto de inflexión en mi trayectoria creativa. Ver mis ideas materializadas y proyectadas a través de la pantalla para millones de espectadores a nivel internacional transformó la manera en que concibo mi trabajo y su impacto visual. Este proyecto representó también un hito personal: la confirmación de que mi lenguaje creativo puede trascender fronteras y dialogar con audiencias globales.

 

¿Cómo equilibran la creatividad con la gestión empresarial en una industria tan exigente?

Esto sigue siendo un reto. Sin embargo, con el tiempo he aprendido a entender cómo mi cuerpo y mi energía funcionan mejor para trabajar en estos formatos. Si tuviera que señalar un punto clave, sería el equipo. He logrado consolidar un equipo que trabaja bajo un cronograma estructurado y organizado. Llevamos varios años trabajando juntos, compartiendo un ritmo claro y definido. Conocemos bien nuestros talentos, confiamos unos en otros y eso nos permite trabajar de manera fluida, eficiente y colaborativa.

 

En el diseño floral y de eventos, ¿qué tendencias las entusiasman actualmente y cuáles creen que llegaron para quedarse?

En el diseño, a nivel general, considero que las tendencias forman parte principalmente de un plan de mercadeo. En los últimos meses he percibido un cambio claro en la forma de consumir: el mercado busca autenticidad y profundidad. Ya no se trata de comprar por comprar ni de crear eventos solo para impresionar al vecino, al menos no en el universo de mis clientes. Hoy prima la intención de vivir una vida más alineada con la sustentabilidad, con aquello que realmente desea el corazón y con lo que de verdad importa. Esa mirada se refleja tanto en la manera de diseñar como en las decisiones de compra, privilegiando el sentido, la coherencia y la experiencia por encima de lo superficial.

¿Cómo logran conectar emocionalmente con cada cliente y traducir su historia en una propuesta visual única?

Esta parte del proceso es, para mí, la más importante y también ha sido un camino de profundo descubrimiento personal. Durante mucho tiempo me pregunté por qué trabajaba con el amor y con las personas, hasta comprender que había mucho por aprender de él. Entendí que, en este plano, vengo a aprender del amor y a explorarlo a través de mi trabajo. A través del amor conecté con el mundo floral, despertando a la artista que habitaba en mí y abriendo la puerta a múltiples aprendizajes. Es por esto que las historias, la palabra y el pensamiento conectan con esta intención. Cada vez que iniciamos un nuevo proyecto, la sesión creativa trasciende el brainstorming tradicional para convertirse en un espacio terapéutico y profundamente introspectivo. Desde ese lugar, me convierto en canal de lo que esa sesión busca traducir y, a través de la escritura, trazo las bases conceptuales de cada pareja o proyecto.

Para mí, todo debe partir de una raíz profunda, sostener una simbología expansiva y construirse como un universo de elementos que hable sin necesidad de palabras.

 

¿Qué papel creen que juegan la sensibilidad y la intuición femenina en la creación de experiencias memorables?

TODO: la intuición como guía, la sensibilidad como vehículo y la creación como finalidad. Siempre con la mejor intención.

 

¿Cuál ha sido uno de los aprendizajes más desafiantes de su carrera y qué les dejó?

La sustentabilidad en las relaciones es un pilar fundamental de mi forma de trabajar. Cuestionar la versión del jefe que “deberíamos” ser frente a la persona que realmente queremos encarnar implica entender que todos somos humanos, no máquinas. Tratar al otro con respeto, cuidado y amor no es un extra: es una responsabilidad profunda al dirigir equipos y proyectos.

Cuidar el vínculo relacional es, para mí, lo más importante y, en esencia, el verdadero éxito de cualquier evento o montaje.

Cuando comprendí que no tenía que ser la jefa que me dijeron que debía ser, sino la que genuinamente quería ser, Flora y The Flower Girl expandieron sus alas. Desde ahí, llegamos juntos a lugares que nunca habríamos imaginado.

Existe una belleza implícita en ejercer un oficio poniendo en el centro lo más importante: al otro. Y es ahí donde sucede algo inexplicable: crear y llevar a cabo proyectos desde un lugar auténtico de gozo, plenitud y sentido.

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“Pienso que mi trabajo, más que una vitrina, es una expresión viva del territorio que habito. Como venezolana y colombiana, mis raíces hablan a través de mis creaciones. La forma en la que creo refleja cómo el territorio me enseñó a habitarlo: desde la abundancia, el cuidado y la belleza intrínseca de las cosas; así también la vivimos en los procesos con destination weddings. La esencia del Caribe se manifiesta en muchas de mis maneras de crear, de hablar y de sentir”.

 

¿Cómo manejan la presión y el estrés en eventos de gran escala o con altas expectativas? 

Lo primero y más importante es una preproducción rigurosa y organizada, anticipando todo aquello que esté en nuestras manos prever. Para mí, este proceso representa al menos el 60 % del éxito de un evento o montaje: una preproducción bien pensada, con ojo crítico y atención al detalle. A partir de ahí, confío plenamente en que, frente a las eventualidades propias de cualquier evento, la experiencia que me sostiene y el equipo que me acompaña nos permitirán tomar las decisiones acertadas para llegar a la meta. Después de 15 años haciendo eventos, sé con certeza que, al final, todo siempre sale bien. Siempre.

 

Mirando hacia el futuro, ¿cómo imaginan la evolución de la industria de bodas y eventos?

La necesidad de encuentro del ser humano seguirá creciendo, ya sea alrededor de conciertos, sets de diseño, eventos sociales privados o masivos; esa es una realidad innegable. Desde ahí, planto mi semilla con la confianza de imaginar y construir una industria más sustentable, consciente del otro, realmente auténtica, sin pretensiones y capaz de aportar a un mundo mejor.

A veces olvidamos la enorme cantidad de energía que mueve nuestro oficio: cómo aquello que creamos puede transformar la vida de las personas para siempre. En estos rituales de reconfiguración social, nuestras ideas atraviesan a los demás del mismo modo en que nos atraviesan a nosotros. Ojalá, desde ese lugar, podamos crear el cambio que el mundo necesita: actuar desde lo que realmente importa y dejarnos atravesar por la vida.

 

¿Qué significa hoy el éxito para ustedes, en comparación con lo que significaba al comenzar?

Al comienzo, tener una empresa de treinta empleados me parecía sinónimo de éxito. Hoy, después de quince años haciendo eventos y ocho años con Flora y The Flower Girl, entiendo que el verdadero éxito es otro: trabajar con calma, crear desde la tranquilidad de mi taller, tener tiempo para compartir con mi familia y amigos, y vivir la vida con presencia. Para mí, el éxito también es conocer profundamente a las personas que trabajan conmigo, saludar a sus familias y saber que compartimos una misma forma de vivir y de entender el trabajo.

Hoy imagino el éxito como una casa en la montaña con vista al mar: surfear en las mañanas, preparar mi propio almuerzo, recoger a mi hija del colegio y seguir creando para el mundo, acompañando a personas que valoran mi visión sobre las plantas, el amor, la vida y el arte.

 

Al recorrer su portafolio, se percibe una conexión muy orgánica, ecléctica y, a su vez, moderna entre el diseño floral y cada venue. ¿Cuál es el futuro del estudio? ¿Nuevos proyectos, retos o direcciones creativas?

El futuro de Flora es seguir creando para parejas que vivan desde la intención, el significado y la presencia. Imagino este camino como un proceso continuo de aprendizaje sobre las múltiples formasmat: eriales, humanas e inmateriales de liderar desde la innovación y el corazón. Y también como la posibilidad de seguir siendo testigo de cómo esta red de novios, que con el tiempo se convierte en amigos, continúa creciendo y enseñándome sobre el amor de pareja, la familia, los hijos y el entorno. En cuanto a The Flower Girl, su futuro es lanzarme oficialmente a las aguas del arte. Nombrarme artista fue un proceso de autorreconocimiento y reclamación que transformó mi vida para siempre. Explorarme desde este lugar ha sido, sin duda, uno de los grandes regalos de la vida.

Desde esta exploración, el lenguaje visual de los eventos y las propuestas artísticas continuará cambiando y mutando conmigo, como un reflejo vivo de mi proceso creativo.

¿Sienten que su trabajo es una vitrina del talento latinoamericano? ¿Cómo influye la cultura en su propuesta y cómo la reinterpretan al trabajar en bodas destino?

Pienso que mi trabajo, más que una vitrina, es una expresión viva del territorio que habito. Como venezolana y colombiana, mis raíces hablan a través de mis creaciones. La forma en la que creo refleja cómo el territorio me enseñó a habitarlo: desde la abundancia, el cuidado y la belleza intrínseca de las cosas; así también la vivimos en los procesos con destination weddings.

La esencia del Caribe se manifiesta en muchas de mis maneras de crear, de hablar y de sentir. Desde ese lugar, guío, creo y diseño.

Me llena de orgullo, a través de mi forma de mirar y habitar el entorno, visibilizar ante el mundo que en Latinoamérica existe un universo expansivo: tierras maravillosas, la sabiduría de nuestros pueblos ancestrales y misterios profundos que merecen ser cuidados como el más valioso de los tesoros. Para mí, Latinoamérica es mi presente y el futuro. Habito este espacio geográfico desde mis dones y talentos, para seguir mostrando, de la mejor forma que puedo, todo lo que este territorio me revela cada día.

Assyah Al Fehaid is the founder and editor of UNICO Love Club and creative director of Jamila + Juliette. With more than fifteen years in the celebrations industry, she writes about design, culture, hospitality and the people shaping a more thoughtful and authentic creative landscape across Latin America.

Assyah Al Fehaid

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